La cueva de Salamanca

 El hombre de la casa, Pancracio, se dispone a hacer un viaje de cuatro días y su esposa, Leonarda, aparenta estar muy triste por la ausencia del esposo. En realidad, espera entusiasmada el viaje de Pancracio, porque durante su ausencia, tendrá ocasión de rodearse de invitados en su propia casa. Aun así, poco después de la salida de su esposo, un desconocido aparece en la puerta, pidiendo un lugar para quedarse por la noche. Leonarda y su criada deciden permitir al viajero dormir en el pajar de la casa. El viajero dice que es un estudiante de Salamanca y describe las dificultades que ha tenido recientemente. Cuando los dos invitados (Reponces y Nicolás) llegan a la casa, no están contentos que el estudiante también está. Las mujeres defienden la presencia del estudiante y todos se ponen a preparar la comida y a divertirse. Es evidente que los dos hombres ya tienen una relación con las mujeres de la casa desde hace un tiempo. Pancracio, sin embargo, regresa temprano debido a unos problemas de transporte. Cuando encuentra la puerta trancada empieza a gritar y se desespera al esperar. Corre un pánico por la casa al darse cuenta que ha llegado Pancracio. Después de su entrada en la casa, Pancracio descubre primero al estudiante, quien se pone a gritar después que la paja se le viene por encima. Pancracio se pone nervioso al saber que hay otro hombre en casa, pero el ingenio y los cuentos del estudiante sobre la cueva de Salamanca salvan a todos. Aprovechando de las creencias sobrenaturales de Pancracio, el estudiante le convence que los otros dos hombres, quienes salen con comida y bebida, son demonios. Termina el entremés con comida, música y baile.

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