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Mostrando entradas de enero, 2020

Ejercicio Creativo Lazarillo

De lo que aconteció a Lázaro de camino a Toledo junto a un mercader rico. (escrito por Rodrigo Babiano, Asier Álamo y Diego Velázquez) Aquesto que un buen día, hallóme junto a un rico mercader de viaje hacia Toledo en busca de un nuevo amo, me percaté de que mi acompañante tenía una bolsa en la que guardaba todos sus maravedíes. De dicha bolsa caían las monedas de oro por un juraco, así que, aparentando estar baldado, frené el ritmo para recoger aquellas preciosas y valedoras monedas para salvaguardarlas en mi macuto, llegando así a cosechar más de 30 monedas. Al termino de la sagrada hora de la siesta, llevando una solana en el cogote y un cansancio exuberante, decidimos parar a descansar a la sombra de un gran roble. Con la brisa fresca como canción de cuna y la regocijante sombra como cama, ambos nos quedamos plácidamente dormidos. Nos despertaron hacia el ocas,o a golpe limpio, un bandido solitario, el cual nos exigió todo lo que llevábamos encima. "No tengo nada má
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Mito de venus y adonis (egloga III, Garcilaso de la Vega) Climene, llena de destreza y maña, el oro y las colores matizando iba, de hayas una gran montaña, de robles y de peñas variando; un puerco entre ellas de braveza extraña, estaba los colmillos aguzando contra un mozo; no menos animoso, con su venablo en mano, que hermoso. Tras esto el puerco allí se vía herido de aquel mancebo por su mal valiente, y el mozo en tierra estaba ya tendido, abierto el pecho del rabioso diente; con el cabello de oro desparcido barriendo el suelo miserablemente, las rosas blancas por alí sembradas tornaba con su sangre coloradas. Vanesa Cuevas, Marta Garcés, Marina Pastor 1º bach A

Mito de Aracne

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  A la brevedad de la vida , Quevedo    ¡Cómo de entre mis manos te resbalas! ¡Oh, cómo te deslizas, edad mía! ¡Qué mudos pasos traes, oh muerte fría, pues con callado pie todo lo igualas!    Feroz, de tierra el débil muro escalas, en quien lozana juventud se fía; mas ya mi corazón del postrer día atiende el vuelo, sin mirar las alas.    ¡Oh condición mortal! ¡Oh dura suerte! ¡Qué no puedo querer vivir mañana sin la pensión de procurar mi muerte!    Cualquier instante de la vida humana es nueva ejecución, con que me advierte cuán frágil es, cuán mísera, cuán vana. “Las Hilanderas”, Diego de Velázquez. Blanca Hozas, Adrián Sanchez y Jezabel Cámara 
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SONETO DE PERSÉFONE Gentil mujer en pastoril ambiente, con las amigas recogiendo flores, pero reina de hierro, que sudores y pánico provoca en piel y mente.  ¿Cómo la joven grácil, inocente, florece en sombra, es génesis de horrores,  y regresa a dulzuras anteriores, para volver al látigo inclemente? ¿Y quién puede vivir con esta doble realidad de caricia y de mandoble, susurro y grito, beso y martillazo? Sólo quien compagina infierno y tierra. Amar es a menudo estar en guerra con quien abre la puerta y da el portazo Lucia Ponte Elisabeth García 

MITO PÍRAMO Y TISBE

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Fui el joven engreído que alardea de padre dios del sol, de su carruaje de blancos alazanes, del viaje que en torno al mundo solo un día emplea, noticia y desafío en la asamblea de mis amigos, y de tal lenguaje nació el proyecto de mi coraje en el carro del astro auriga sea. Me elevé entre los picos de la sierra, volé tan bajo que abrasé la tierra, y tan alto volé que quedo helada, por no lograr control de la cuadriga. Zeus lanzó su rayo, y me castiga, por petulante, a muerte anticipada.
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MITO VENUS Y ADONIS (Égloga III , Garcilaso De la vega) Aquella voluntad honesta y pura, ilustre y hermosísima María, que en mí de celebrar tu hermosura, tu ingenio y tu valor estar solía, a despecho y pesar de la ventura que por otro camino me desvía, está y estará en mí tanto clavada, cuanto del cuerpo el alma acompañada. Y aún no se me figura que me toca aqueste oficio solamente en vida; mas con la lengua muerta y fría en la boca pienso mover la voz a ti debida. Libre mi alma de su estrecha roca por el Estigio lago conducida, celebrándose irá, y aquel sonido hará parar las aguas del olvido. Vanesa cuevas, Marina Pastor , Marta Garcés 1bach A
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MITO DE PERSEO Y MEDUSA  

Mito de Ícaro y Faetón

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Soneto XII de Garcilaso de la Vega Si para refrenar este deseo loco, imposible, vano, temeroso, y guarecer de un mal tan peligroso, que es darme a entender yo lo que no creo,  no me aprovecha verme cual me veo, o muy aventurado o muy medroso, en tanta confusión que nunca oso fiar el mal de mí que lo poseo,  ¿qué me ha de aprovechar ver la pintura de aquel que con las alas derretidas cayendo, fama y nombre al mar ha dado,  y la del que su fuego y su locura llora entre aquellas plantas conocidas, apenas en el agua resfriado? Asier Álamo,Rodrigo Babiano y Diego Velázquez

MITO DE ÍCARO

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Soneto XII de Garcilaso de la Vega Si para refrenar este deseo loco, imposible, vano, temeroso, y guarecer de un mal tan peligroso, que es darme a entender yo lo que no creo,  no me aprovecha verme cual me veo, o muy aventurado o muy medroso, en tanta confusión que nunca oso fiar el mal de mí que lo poseo,  ¿qué me ha de aprovechar ver la pintura de aquel que con las alas derretidas cayendo, fama y nombre al mar ha dado,  y la del que su fuego y su locura llora entre aquellas plantas conocidas, apenas en el agua resfriado? En el caso de este mito, Garcilaso de la Vega cita al héroe ya metamorfoseado en una perdiz. Esta cita sucede, al igual que con Cicne y con Faetón, en el momento en que Albanio recuerda las cacerías que realizaba con Camila y se las explica a Salicio y Nemoro

SONETO DE ORFEO Y EURÍDICE

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Si quejas y lamentos pueden tanto que enfrenaron el curso de los ríos y en los diversos montes y sombríos los árboles movieron con su canto; si convertieron a escuchar su llanto los fieros tigres y peñascos fríos; si, en fin, con menos casos que los míos bajaron a los reinos del espanto, ¿por qué no ablandará mi trabajosa vida, en miseria y lágrimas pasada, un corazón comigo endurecido? Con más piedad debría ser escuchada la voz del que se llora por perdido que la del que perdió y llora otra cosa Garcilaso de La Vega

MITO DE POLIFEMO Y GALATEA

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                                                                                                                                                                                                                                                          MITO DE POLIFEMO Y GALATEA

Garcilaso de la Vega, Oda a la flor de Gnido

«Si de mi baja lira tanto pudiese el son que en un momento aplacase la ira del animoso viento y la furia del mar y el movimiento; y en ásperas montañas con el suave canto enterneciese las fieras alimañas, los árboles moviese y al son confusamente los trujiese, no pienses que cantado sería de mí, hermosa flor de Gnido, el fiero Marte airado, a muerte convertido, de polvo y sangre y de sudor teñido; ni aquellos capitanes en las sublimes ruedas colocados, por quien los  alemanes , el fiero cuello atados, y los franceses van domesticados; mas solamente aquella fuerza de tu beldad sería  cantada , y alguna vez con ella también sería notada el aspereza de que estás armada: y cómo por ti sola, y por tu gran valor y hermosura convertido en vïola, llora su desventura el miserable amante en tu figura.»

Poema de Apolo y Dafne (Quevedo)

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«Tras vos un alquimista va corriendo, Dafne, que llaman Sol ¿y vos, tan cruda? vos os volvéis murciégalo sin duda, pues vais del sol y de la luz huyendo. Él os quiere gozar a lo que entiendo si os coge en esta selva tosca y ruda, su aljaba suena, está su bolsa muda, el perro, pues no ladra, está muriendo. Buhonero de signos y planetas, viene haciendo ademanes y figuras cargado de bochornos y cometas.» Esto la dije, y en cortezas duras de laurel se ingirió contra sus tretas, y en escabeche el sol se quedó a oscuras.

Poema de Orfeo y Eurídice ( Quevedo )

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SI FUERAS TÚ MI EURÍDICE, OH SEÑORA Si fueras tú mi Eurídice, oh señora, ya que soy yo el Orfeo que te adora, tanto el poder mirarte en mí pudiera, que sólo por mirarte te perdiera; pues si perdiera la ocasión de verte, perderte fuera así, por no perderte. Mas tú en la tierra, luz clara del cielo, firmamento que vives en el suelo, no podía ser que fueras sombra, que entre las sombras asistieras; que el infierno contigo se alumbrara; y tu divina cara, como el sol en su coche, introdujera auroras en la noche. Ni yo, según mis sentimientos veo, fuera músico Orfeo; pues de amor y tristeza el alma llena, no pudiera cantar, viéndote en pena.
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Mito de Píramo y Tisbe   "Píramo triste, que de Tisbe mira" (Soneto XVIII)   Píramo triste, que de Tisbe mira teñido en sangre el negro manto, helose; vuelve a mirar, y sin morir muriose, esfuérzase a llorar, tiembla y suspira. Ya llora con piedad y ya con ira; al fin para que el alma en paz repose, sobre la punta de la espada echose y, sin partir el alma, el cuerpo espira. Tisbe vuelve y le mira apenas, cuando arroja el blanco pecho al hierro fuerte, más que de sangre de piedad desnudo. Píramo, que su bien mira espirando, diose prisa a morir, y así la muerte juntó los pechos, que el amor no pudo. Félix Lope de Vega y Carpio, Rimas (1602)

mito de Orfeo y Euridice

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                                              SONETO XV GARCILASO DE LA VEGA Si quejas y lamentos pueden tanto que enfrenaron el curso de los ríos y en los diversos montes y sombríos los árboles movieron con su canto; si convertieron a escuchar su llanto los fieros tigres y peñascos fríos; si, en fin, con menos casos que los míos bajaron a los reinos del espanto, ¿por qué no ablandará mi trabajosa vida, en miseria y lágrimas pasada, un corazón comigo endurecido? Con más piedad debría ser escuchada la voz del que se llora por perdido que la del que perdió y llora otra cosa.

SONETO XXIX- Hero y Leandro (Garcilaso de la Vega)

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SONETO XXIX (Garcilaso de la Vega) Pasando el mar Leandro el animoso, en amoroso fuego todo ardiendo, esforzó el viento, y fuese embraveciendo el agua con un ímpetu furioso. Vencido del trabajo presuroso, contrastar a las ondas no pudiendo, y más del bien que allí perdía muriendo, que de su propia muerte congojoso, como pudo, esforzó su voz cansada, y a las ondas habló desta manera mas nunca fue su voz de ellas oída: «Ondas, pues no se excusa que yo muera, dejadme allá llegar, y a la tornada vuestro furor ejecutad en mi vida».                 Claudia Arroba y Tania Gascueña

Dánae y la lluvia de oro

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Mito de Dánae y la lluvia de oro-Jesús Alarcón y Marcos Simal